- La historia de Alan Bartolo, beneficiario de esta beca, refleja el propósito de este aporte que por más de dos décadas ha apoyado la formación superior de jóvenes de las comunidades del Alto Loa y Calama.
Alan Bartolo Panire egresó recientemente de Ingeniería en Construcción de la Universidad Católica del Norte y busca proyectar su carrera en el sector minero. Desde pequeño estuvo vinculado al mundo de la construcción, cercanía que despertó su interés por el área y fortaleció su motivación por desarrollarse en la minería.
Durante sus estudios conoció la Beca Indígena de Minera El Abra a través de la Comunidad Indígena de Toconce, de la cual es originario. El beneficio fue un respaldo concreto para avanzar en su formación y concentrarse en sus responsabilidades académicas.
“La beca me permitió enfocarme en mis estudios y convertirme en el primer profesional de mi familia. Fue un respiro para mí y para mi familia; mis notas subieron y logré mantener un promedio alto”, recuerda.
Para Alan, completar la educación superior significa abrir nuevas oportunidades para su desarrollo, fortalecer sus capacidades y proyectar su futuro sin perder el vínculo con su territorio.
La Beca Indígena de Minera El Abra cumple 23 años promoviendo el acceso y la permanencia en la educación superior. En su versión más reciente, benefició a 98 estudiantes de Alto El Loa y Calama. A lo largo de su historia, el programa ha apoyado a 1.500 jóvenes en carreras técnicas y profesionales.
Alan también realizó su práctica profesional en la Gerencia de Servicios de Minera El Abra, experiencia que le permitió conocer una operación minera, integrarse a un equipo y observar la aplicación de capacidades técnicas en un entorno exigente y colaborativo.
“Ahí me enamoré de la minería. Me gusta el entorno, la forma en que se trabaja y todo lo que uno puede seguir aprendiendo”, cuenta.
Hoy busca proyectar su trayectoria hacia el sector minero. A quienes consideran postular a la beca, los invita a aprovecharla: “Obtener un título técnico o universitario beneficia al estudiante, pero detrás también hay una familia. En todo sentido, es ganar y ganar”.20