10 Mar 2017

Lavandería de Chiu Chiu renueva contrato con Minera El Abra

“Gracias por confiar en nosotras”, fue una de las frases entregadas en lengua aimara por Mercedes Challapa, funcionaria hace 10 años de la lavandería comunitaria de Chiu Chiu, “Mujeres de mi Pueblo”, quien dio la bienvenida a la renovación del contrato de servicios que fue firmado entre la comunidad y Minera El Abra filial de Freeport McMoRan.

La renovación fue por 5 años y permite el trabajo de casi 15 personas, en su mayoría jefas de hogar que dan vida a este emprendimiento comunitario que nace en 2007, siempre con el apoyo de Minera El Abra, en una alianza conjunta que en ese momento unió a la comunidad, Conadi y la Municipalidad de Calama.

El convenio permite mayor sustentabilidad de este emprendimiento que mira hacia una ampliación de su cartera de clientes, según lo manifestó Heriberto Galleguillos, presidente de la comunidad. “Nos alegra mucho renovar el compromiso con Minera El Abra que nos asegura el trabajo por 5 años y nos permite mirar nuevos horizontes. Actualmente la lavandería funciona con el 50% de su capacidad total, que puede lavar 32 mil prendas mensuales y hoy estamos en 17 mil y por ello hacemos la invitación a otras empresas a confiar en nosotros, en este emprendimiento que va en beneficio de la gente del pueblo”, aseguró Galleguillos.

“Hemos buscado establecer un estrecho lazo con esta comunidad procurando instalar capacidades que les permitan emprender, consolidar y sustentar esta iniciativa y otras que venimos trabajando en forma conjunta durante los 20 años que El Abra se establece en la zona”, aseguró Rubén Funes, gerente general de Operaciones de Minera el Abra.

La lavandería cuenta con altos estándares de seguridad y calidad, cuatro maquinas industriales, una secadora, dos planchas industriales, entre otros equipos y en los últimos dos años ha implementado un galpón de secado con fondos comunitarios, nuevos camarines, además de la capacitación permanente para mujeres que debieron aprender la sistematización de esta tarea y en muchos casos complementarla con la agricultura que es su actividad ancestral. 

Isidora Mamani es de aquellas que aún mantiene su chacra y aseguró que en 10 años de existencia esta lavandería le ha permitido trabajar la tierra, una labor ancestral del pueblo, y le enseñó a trabajar en la empresa apoyándola en el sustento de su hogar. Con 72 años de edad Inés Morel, agradece la posibilidad que la mantiene como funcionaria desde el inicio de la lavandería. “Llevo 10 años aquí y mi trabajo me da la energía para levantarme cada mañana, pues es un gran apoyo en el sustento de mi hogar”, señaló.

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